Son pequeños, listos, monos y van a conquistar el mundo. No, no son extraterrestres. Pero casi. Son los códigos QR.
En una época en la que captar la atención del consumidor es más o menos tan fácil como tocar el acordeón con los pies, sorprender y destacar entre la multitud se ha vuelto imprescindible.
No hay duda: los publicistas y los ases de la comunicación han encontrado su nueva gallina de los huevos de oro. Sí, el código QR es una bendición para la innovación y para ofrecernos experiencias virtuales cada vez más originales… ¡incluso completamente locas!
Prepárate para descubrir las hazañas más memorables de estos cuadraditos en blanco y negro en el despiadado mundo de la publicidad y la comunicación. Sí, ¡algunos superhéroes no llevan capa!
Los simpáticos drones de Shanghái

Para celebrar el primer aniversario de su juego «PrincessConnect! Re:Dive», Bilibili, la empresa china de streaming, organizó un espectáculo de luces en la bahía de Shanghái: 1500 drones equipados con luces LED formaron imágenes de los personajes principales del juego antes de transformarse en un código QR gigante que enlazaba con la página de descarga. ¡Todo un espectáculo!
El súper anuncio de la Super Bowl

Las cosas más simples suelen ser las mejores. La empresa de criptomonedas Coinbase sabe algo de eso. Pagó 14 millones de dólares por un minuto de publicidad durante la final de la Super Bowl. Una pantalla negra, un código QR rebotando durante un minuto, como el salvapantallas de un DVD. Y ya. No, no se complicaron la vida, dirás, pero fueron astutos. Los escaneos del QR (que ofrecía 15 dólares en bitcoins a cambio de registrarte en Coinbase) fueron tantos que tumbaron el sitio web. Una genialidad.
E-Mart, a la sombra del código QR

El gigante minorista coreano E-Mart lanzó en 2019 una campaña como mínimo innovadora. Tras notar una caída de sus ventas a la hora del almuerzo, la empresa decidió redoblar la apuesta para atraer clientes en las horas valle: E-Mart instaló varias esculturas 3D en Seúl que, según la orientación del sol, revelaban un código QR mediante sombras, visible (y por tanto escaneable) solo entre las 12 y la 1 del mediodía. El QR daba acceso a descuentos durante esa franja, que pasó a llamarse «Sunny Sale». ¡Una idea genial!
Yuengling y la locura de las grandezas

La cervecería estadounidense Yuengling se alió con una granja familiar de Indiana, Chaflant Family Farms, para crear un código QR enorme con cultivos, visible solo desde el cielo. Y cuando decimos enorme, medimos nuestras palabras: medía el equivalente a 20 campos de fútbol, nada menos. ¿Y qué se escondía en este QR tamaño XXXXXL? Escanearlo (también presente en sus latas de cerveza de edición limitada) permitía hacer donaciones a Team RWB (Red, White and Blue), una organización estadounidense de apoyo a los veteranos. Yuengling es desde hace tiempo socio solidario de Team RWB y quiso ponerlo de relieve con esta campaña tan altruista. Solo tenemos una cosa que decir: nos quitamos el sombrero.
Tesco y su supermercado virtual

En 2010, Tesco, una gran cadena de supermercados británica, dio que hablar al instalar estanterías virtuales idénticas a las de sus tiendas físicas en estaciones de metro coreanas de mucho tránsito. Cada producto se identificaba con un código QR: bastaba con escanearlo para añadirlo automáticamente al carrito de Homeplus, la tienda online del grupo en Corea. Toda la compra se entregaba luego directamente en casa. Una apuesta ganadora para Tesco que, gracias a esta campaña, vio despegar sus ventas online y le ganó terreno al líder del mercado, E-Mart.
Sunday, la flor y nata de las apps

Como bonus, y porque no podíamos terminar este artículo sin un toque azul, blanco y rojo, fijémonos en Sunday, la app de pago por código QR. Y francesa. El país de la gastronomía tenía que encontrar su propio antídoto contra el hechizo de invisibilidad que cae sobre cualquier ser humano que quiera que le traigan la cuenta después de comer en un restaurante. Los 2 fundadores de la cadena de restaurantes Big Mamma, junto a Christine de Wendel, se pusieron manos a la obra para preparar una app de pago de primera. La app Sunday permite no solo pagar la cuenta del restaurante, sino también dejar propina y reseñas en un abrir y cerrar de ojos, escaneando un código QR. Un ahorro de tiempo considerable para los clientes y también para los restauradores. Solo tenemos una cosa que decir: ¡a comer!





